El presidente Gustavo Petro explicó que el cálculo partió de un promedio nacional, fundamentado en estas cifras; 3,4 personas por familia, con 1,5 trabajadores por hogar, y una canasta familiar superior a los 3 millones de pesos mensuales. Con estas variables, el Gobierno estableció que el ingreso mínimo debe permitir cubrir las condiciones básicas de vida de un núcleo familiar, y no solo de un trabajador individual.
Con base en este modelo, el salario mínimo vital quedó fijado así:
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- $2.000.000, incluyendo auxilio de transporte
- $1.746.882, sin auxilio de transporte
Estas cifras representan un incremento aproximado del 23,7 % en el salario base y del 24,5 % en el auxilio de transporte, mientras que sin este componente el aumento es cercano al 22,7 % frente al salario vigente en 2025.
El mandatario explicó que el salario mínimo impacta de manera directa entre 2 y 3 millones de trabajadores, pero tiene efectos indirectos sobre toda la economía. Según señaló, quienes ganan ligeramente por encima del mínimo tienden a presionar al alza sus ingresos, y el sector de la economía popular, donde se concentra más de la mitad del pueblo trabajador, se beneficia del aumento en el consumo.
“El salario mínimo permite que más se demande en los negocios de barrio, restaurantes, tiendas, y aumenta en general la demanda de los hogares. Eso es lo que en economía llamamos demanda agregada, y es un factor de crecimiento económico”, sostuvo.
En ese contexto, Petro insistió en que el salario no debe verse como un costo, sino como una inversión en la fuerza de trabajo, que determina la riqueza nacional y el presupuesto público. “Nada crea más riqueza que el trabajo”, enfatizó.
Uno de los ejes centrales del anuncio fue la adopción del concepto de salario mínimo vital, una figura respaldada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Según el presidente, este enfoque no había sido aplicado en Colombia en más de 34 años, pese a su reconocimiento constitucional e internacional.
El mandatario explicó que este concepto reconoce que los trabajadores no viven solos, sino en familia, y que el ingreso debe permitir condiciones dignas de reproducción social, bienestar y estabilidad.
Por su parte empresarios y gremios se pronunciaron frente a esta decisión, como Fenalco Nacional, su presidente Jaime Alberto Cabal, cuestionó con dureza expresando que la mesa de concertación laboral “fue una farsa y una burla con los empresarios y con los colombianos”, y calificó el aumento del salario mínimo como un acto “irresponsable y sin precedentes”, al superar ampliamente la inflación.
En video Cabal advirtió que el incremento podría generar “consecuencias gravísimas” para la economía, empezando por la pérdida de empleos formales debido al aumento de los costos laborales, lo que impulsaría la informalidad, el desempleo y reduciría las oportunidades de ingreso al mercado laboral. Asimismo, alertó sobre impactos negativos en la productividad y competitividad de las empresas, especialmente para exportadores, que enfrentarían mayores costos con menores ingresos en un contexto de dólar bajo. El gremio también señaló posibles efectos sobre el gasto público y la estabilidad fiscal, y sostuvo que la medida responde a una decisión de corte populista y electoral.
Durante el gobierno de Gustavo Petro, el salario mínimo ha registrado los incrementos más altos de las últimas décadas. Para 2023 el aumento fue del 16 %, en 2024 del 12 %, en 2025 del 12 %, y para 2026 el ajuste anunciado es de 23,78 %. En contraste, durante el gobierno de Iván Duque los incrementos fueron del 6 % en 2019, 6 % en 2020, 3,5 % en 2021 y 10,1 % en 2022, este último impulsado por la inflación pospandemia. Según el Gobierno, esta diferencia refleja un cambio de enfoque: mientras antes el salario mínimo se ajustaba con criterios de contención, la política actual busca recuperar el poder adquisitivo y dinamizar la economía desde el ingreso de los hogares.
En el cierre de su intervención, el presidente Petro aseguró que, bajo el modelo de salario mínimo vital, el aumento real representa un crecimiento cercano al 18,7 % por familia. Además, destacó que durante su gobierno Colombia registra la tasa de desempleo más baja del siglo y una reducción en los indicadores de pobreza, logros que atribuyó a la política de fortalecimiento del ingreso laboral y del mercado interno.



