El proceso es liderado por el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Honduras, el órgano encargado de organizar y certificar las elecciones. Aunque el conteo preliminar avanzó rápidamente, el estrecho margen entre los dos principales candidatos obligó a activar una revisión adicional de miles de actas.
En Honduras, cuando existen actas con inconsistencias, como diferencias entre votos reportados, errores de diligenciamiento o reclamaciones de los partidos, estas no se suman al resultado final hasta pasar por un escrutinio especial.
Este procedimiento se realiza en un centro logístico nacional y cuenta con la presencia de delegados de los partidos, autoridades electorales y observadores.
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En estas elecciones, el CNE ordenó revisar más de 2.700 actas, una cifra alta que refleja lo ajustado de la contienda. Sin embargo, el proceso se ha visto repetidamente interrumpido por disputas entre los representantes políticos, acusaciones cruzadas y desacuerdos sobre la validez de los votos.
Con más del 98 % del voto contabilizado, los resultados preliminares muestran un escenario muy cerrado. Nasry Asfura, del Partido Nacional (derecha), lidera con poco más del 40 %, Salvador Nasralla, del Partido Liberal (centro), lo sigue con una diferencia inferior a un punto porcentual, Rixi Moncada, candidata del partido oficialista Libre (izquierda), ocupa el tercer lugar.
La mínima diferencia entre los dos primeros hace que cada acta en revisión sea decisiva, lo que explica la alta tensión alrededor del escrutinio especial.
Según el propio CNE hondureño, el escrutinio especial fue suspendido tras nuevos incidentes y bloqueos dentro del centro de verificación, donde los delegados de los partidos no lograron acuerdos sobre la validación de varias actas.
Esta parálisis ha impedido avanzar en la revisión completa y mantiene congelada la proclamación oficial del ganador.
La situación ha generado preocupación porque la ley hondureña establece plazos claros para declarar los resultados, y el tiempo corre sin una solución definitiva.
Los candidatos han reaccionado de forma distinta. Desde el Partido Nacional se han denunciado irregularidades y se ha pedido acelerar el proceso con garantías. Otros sectores han exigido transparencia total y respeto por los procedimientos legales.
A nivel internacional, misiones de observación electoral, como la de la Unión Europea, han advertido sobre el riesgo institucional que implica prolongar indefinidamente el escrutinio.
Mientras no se complete el escrutinio especial, Honduras seguirá sin presidente electo oficialmente, en un escenario de incertidumbre política que mantiene en vilo tanto al país como a la comunidad internacional.



